3.7.09

Tengo una corazonada

Dentro de tres meses se elegirá el nuevo destino de las olimpíadas de 2016. Para ello, Gallardón y sus amigos, han elegido la consigna "Tengo una corazonada". Más que corazonada creo que es el deseo de ver elegida Madrid como ciudad olímpica pues así entre obra y obra, ya tenemos abultados ingresos para el alcalde y sus amigos, entre los cuales están los de siempre: Florentino Pérez y Cia., que siempre quieren un "poquito más", como Rockefeller.
A los ciudadanos nos toca el "agua y ajo" de siempre, esto es: a joderse y a aguantarse. No sé cómo pretenden erigirse en una ciudad deportiva si esta es una ciudad en la cual lo que menos puede hacerse es practicar deporte. Hay pocos lugares donde hacerlo y los pocos que hay son cada vez más caros y elitistas. Y esto va de la mano de Gallardón y Aguirre que por muy peleados que estén, comparten las mismas aficiones, una de ellas la privatización de los servicios públicos y la repartija cual botín de estos mismos servicios entre sus amigotes o parientes lejanos.
Pongamos por ejemplo lo que sucede con las piscinas de la comunidad de Madrid. El verano ha entrado con todo su fulgor y como éstas están en vías de privatización, los administradores no han hecho nada mejor que subirles el precio escandalosamente. Hoy estuve en el Canal y lancé una queja velada frente a los empleados. Contrariamente a lo que sucedía hace unos años en los cuales un comentario parecido me hubiera valido la invitación a marcharme a mi país, esta vez los empleados sólo añadieron más leña al fuego. Es que también las privatizaciones les afectan a ellos donde más les duele: el trabajo.
Se preguntarán dónde están los partidos de la oposición, PSOE e IU. Yo también me lo pregunto. Cuando yo era militante de un partido -allá por la prehistoria de mi vida- me ganaba los votos a pie de calle, hablando con la gente sobre sus propios problemas, no esperaba que los votos me llegaran solitos, subidos al tren del temor a que gane la derecha.
Bien harían estos partidos en dejar sus oficinas y tocar a los ciudadanos donde más les duele: los servicios sociales, pero para defenderlos. A la larga, será lo único que importe.
Cuando llegué a este país hace 12 años, tenía tantas cosas públicas que parecía un sueño hecho realidad. Ya se están encargando el PP y PSOE en lo que le toca, de convertir la vida de los ciudadanos en una pesadilla. No sólo nos hinchan a impuestos (las rentas de trabajo mantienen a este país), sino que justamente los que menos tributan (las rentas de capital sólo lo hacen al 18%), son los que se aprovechan en este frenesí privatizador en el cual estamos envueltos.
Me sumo a los que se oponen al Madrid olímpico. Yo tampoco tengo una corazonada, sólo el deseo de que se desvíe, por ejemplo, a Chicago. Un homenaje a Obama no le haría mal a la ciudad, ¿no?

1 comentario:

Anónimo dijo...

SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII comprendemos a los madrilenos y los apoyamos...que mejor que Chicago...donde vivimos nosotros!jajajaja.Escribis muy lindo,segui adelante.

Pronoia

Vaya por delante que no soy una persona optimista. Soy del estilo pesimista pero positiva. Es decir, creo que todo se va p'al carajo, pe...